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jueves, 8 de diciembre de 2011

EL PROBLEMA DEL HIJO ÚNICO...

Son muchos los tópicos que giran en torno al hijo único, tienen fama de mimados y consentidos y con dificultad para relacionarse con otros niños. Veamos que hay de cierto en esto y cuáles son las ventajas e inconvenientes que pueden tener estos niños. Veamos también, los errores más comunes que suelen cometer los padres al educar a un hijo único.

Relacionarse con otros niños

El hijo único tiene fama de ser un niño egoísta, mimado, mandón y caprichoso. Pero en realidad, esta fama es un tópico que no tiene porqué corresponder con la realidad, pues el carácter del hijo único dependerá sobre todo del tipo de educación que reciba. Lo que está claro es que al crecer sin hermanos y vivir sólo con adultos, les resultará más difícil relacionarse e integrarse con otros de su edad.

Para que el niño aprenda a compartir y a relacionarse, los padres deben procurar que su hijo tenga contacto con otros niños desde muy pequeño. Para ello, es importante llevarle a la guardería, invitar a sus amigos a casa para que compartan sus juguetes y su espacio, procurar que juegue con otros niños para que aprenda a perder, ganar y respetar turnos, buscarle actividades fuera del horario escolar y en verano llevarlo a algún campamento de verano. Así lograremos suplir lo que de forma natural no puede aprender en su casa.

Ventajas e inconvenientes
El hijo único no es un niño diferente a los demás, tan sólo crece en un entorno y con unas circunstancias que no coinciden con los de la mayoría. Veamos qué ventajas o inconvenientes le pueden ofrecer estas circunstancias.

Ventajas

- Son niños que disfrutan de la atención exclusiva de sus padres, siempre están pendientes de él y no tiene que compartirlos con nadie. Esta situación, hace que el hijo único se sienta muy seguro de sí mismo y que tenga una autoestima muy alta.

- Su desarrollo lingüístico es sorprendente y poseen una gran capacidad intelectual, debido a la intensa relación que tiene con el mundo adulto y a la gran atención y estimulación que reciben de sus padres.

- Los resultados académicos suelen ser muy buenos, pues son niños que suelen estar muy preparados y con una gran estimulación intelectual y por lo general son responsables y ordenados. Además suelen expresar sus ideas con claridad.

- Al pasar muchas horas solos, sin la compañía de otros niños, desarrollan más la imaginación y aprenden a entretenerse solos. Esto también favorece el desarrollo de la afición a la lectura.

Inconvenientes

- Son más egocéntricos y en los juegos de grupo les cuesta esperar su turno. Sin embargo, acostumbrado a ser el centro de atención de la casa, el rol de líder lo desempeña muy bien y por lo general, suele ser muy querido y valorado por sus compañeros.

- Al convivir sólo con adultos y al verse sometidos muy pronto a la forma de pensar y al comportamiento de los adultos, suelen madurar a una edad demasiado temprana.

- Les cuesta ser generosos porque no están acostumbrados a compartir sus juguetes.

- En su casa, no pueden compartir sus experiencias con otros iguales. Aunar esfuerzos para conseguir un objetivo, ayudarse entre los hermanos o reconciliarse tras una pelea son experiencias de las que carecen. Pero sobre todo, lo que los hijos únicos nunca conocerán es el amor tan especial que existe entre los hermanos.

El riesgo de sobreprotegerlos

Las principales razones por las que las parejas deciden tener un hijo único, suele ser por motivos profesionales. La incorporación de la mujer al mundo laboral hace difícil que pueda compaginar trabajo y familia, sobre todo en lo que al horario se refiere.

También suele ser por problemas económicos o porque las parejas deciden formar una familia cada vez a edades más tardías, cuando ya han logrado una estabilidad profesional y económica.

Ocurre con frecuencia, que los padres se sienten culpables de esta decisión, suelen ver a su hijo como un niño más solitario y con un fuerte deseo de tener un hermano. Estos sentimientos de culpabilidad hace que los padres quieran suplirlo colmando a su hijo de atenciones, dándole una educación obsesiva llena de actividades; inglés, natación etc. y corriendo el riesgo de que se le mime y consienta demasiado.

Pero, el principal riesgo que tienen los padres con un hijo único es caer en la sobreprotección, es decir, caer en la preocupación excesiva por sus hijos y en sentir la necesidad de resolver sus problemas y solucionar los obstáculos que se le presentan. Así, no permiten que su hijo aprenda a desenvolverse socialmente y que crezca como un ser independiente.

Por esto, es muy importante que los padres aprendan a controlar la excesiva preocupación por su hijo y que traten de evitar cualquier sentimiento de culpabilidad que puedan tener ante esta decisión.


                                   

miércoles, 7 de diciembre de 2011

COMO MANEJAR LA AGRESIVIDAD EN LOS NIÑOS...

Este interesante artículo es para aquellos padres que no entienden, y no saben que hacer cuando sus hijos se muestran agresivos. Así que para que no se sigan quebrando la cabeza, lean este pequeño artículo que les dará una breve explicación de este fenómeno que todos vamos a vivir.

LA AGRESIVIDAD                                                                                                                        
¿POR QUÉ SE PORTAN ASÍ?
Aunque el comportamiento agresivo de tu niño pequeño te asombre (a ti y a quienes lo observen), es importante que sepas que es parte de su desarrollo normal. De los 12 meses a los 3 años, los niños todavía están desarrollando sus habilidades lingüísticas, tienen un fuerte deseo de hacerse independientes, y a la vez no poseen aún la capacidad de controlar sus impulsos, por eso son tan susceptibles a reaccionar físicamente. Un cierto grado de agresiones a través de golpes y mordiscos es completamente normal en los niños pequeños. Pero eso no significa que debas ignorar esas actitudes. Puedes y debes explicarle a tu hijito que los comportamientos agresivos son inaceptables, y enseñarle otras formas de expresar sus sentimientos.
¿QUE HACER?
Responde con consecuencias lógicas. Si tu hijo empieza a tirarles arena o juguetes a otros niños en el parque, apártalo, siéntalo a tu lado y explícale que podrá volver a participar cuando esté listo para jugar sin hacer daño a otros niños. No trates de razonar con tu niño preguntándole cómo se sentiría él si alguien le tirara un juguete o arena. A esta edad, los niños todavía no tienen la madurez cognitiva necesaria para ponerse en el lugar de otras personas, o cambiar su comportamiento basándose en la razón. Pero sí son capaces de entender que sus acciones tienen consecuencias.
Mantén la calma. Si le gritas, le pegas o le dices que es "malo", en lugar de refrenar su comportamiento, lo único que lograrás es enojarlo más y darle más ejemplos de cómo ser agresivo. Si, por otro lado, tu hijo observa cómo te controlas tú, ése será el primer paso para que aprenda a controlar su propio temperamento.
Impón límites claros. Procura responder inmediatamente siempre que tu hijo se ponga agresivo. No esperes a que pegue por tercera vez a su hermanito para decirle, "¡Ya basta!". Tu niño tiene que saber inmediatamente que ha hecho algo malo. Apártalo de esa situación conflictiva y castígalo dejándolo solo por unos minutos (a esta edad basta un minuto o dos). Ésta es la mejor manera de permitir que se tranquilice, y al cabo de un rato asociará su comportamiento a la consecuencia. O sea, se dará cuenta de que si golpea o muerde, termina solito.
Disciplínalo con constancia. Siempre que sea posible, responde a cada episodio de agresividad de la misma forma que lo hiciste la última vez. Al responder de forma predecible ("Has mordido otra vez a Miguel, eso significa que otra vez te tienes que sentar solito") enfatizas un patrón que tu hijo aprenderá a reconocer y a esperar. Con el tiempo entenderá que siempre que se porta mal lo castigan dejándolo un rato solo. Y no permitas que la vergüenza o el coraje haga que le grites o pierdas el control cuando tu niñito haga de las suyas en un lugar público. Recuerda que tienes que mantener la calma y reaccionar de manera constante y, además, todos los padres han pasado por estas situaciones. Si la gente mira, simplemente di algo como: "No es fácil tener un niño de 2 años", y luego castígalo como de costumbre.
Enséñale alternativas. Espera a que tu hijito esté más calmado, y háblale tranquilamente sobre lo que acaba de ocurrir. Pídele que te cuente qué pasó y enfatiza (¡en pocas palabras!) que es natural que se enoje, pero no está bien que lo demuestre pegando, pateando o mordiendo. Anímalo a encontrar una mejor manera de responder a sus sentimientos "con sus palabras" ("Pedro, ¡me estoy enojando!") o pidiendo a un adulto que le ayude.
Asegúrate que tu niñito entienda que tiene que pedir perdón tras haberle hecho daño a alguien. Aunque al principio no lo diga con sinceridad, poco a poco irá aprendiendo la lección. A esta edad, los fuertes impulsos de los niños a veces le ganan a su compasión natural, pero con el tiempo se acostumbrará a disculparse siempre que lastime a alguien.
Recompénsalo por su buen comportamiento. En lugar de darle tu atención sólo cuando se comporte mal, procura "pillarlo portándose bien". Cuando le pida a otro niño que le deje subirse un rato al columpio en lugar de empujarlo, elógialo por haber expresado verbalmente lo que quería ("¡Qué bien le pediste que te prestara el columpio!") y, con el tiempo, se dará cuenta del poder de sus palabras.
Limita su tiempo frente a la televisión. Los dibujos animados y otros programas diseñados para niños a menudo contienen muchos gritos, amenazas, empujones, y hasta golpes y puntapiés, a veces presentados como algo cómico. Selecciona de antemano los programas que le permitas ver, especialmente si tu hijito tiene propensión al comportamiento agresivo, y cuando le dejes verlos, siéntate a su lado y haz comentarios sobre las situaciones que se presenten: "Ese niñito tenía que haber pedido prestado el balón en lugar de quitárselo al otro de las manos, ¿no crees?". La Academia Estadounidense de Pediatría recomienda que los niños menores de 2 años no vean nunca la televisión.
Proporciónale mucha actividad física. Seguramente te darás cuenta de que cuando tu niño no tiene la oportunidad de gastar su energía fuera de la casa, se vuelve un verdadero terror dentro de ella. Si tienes un niñito muy activo, permítele que corra, salte, haga volteretas, juegue a la pelota... de preferencia al aire libre, para que pueda gastar un poco de toda esa energía.
No temas buscar ayuda. A veces el coraje excesivo de los niños requiere más acción que la disciplina de los padres. Si tu niño parece comportarse agresivamente la mayor parte del tiempo, si parece asustar o molestar a otros niños, o si tus intentos de aliviar la situación no parecen tener mucho efecto, habla con el médico de tu hijito, quien te podría recomendar a un consejero o psicólogo infantil. Juntos podrán determinar la base del problema y ayudar a solucionarlo. Recuerda que tu hijito es todavía muy pequeño. Si procuras ayudarlo con paciencia y creatividad, es probable que pronto lo único que quede de sus tendencias combativas sea el recuerdo.

                                           

Fuente: babycenter.com

martes, 6 de diciembre de 2011

RECOMENDACIÓN PARA PADRES CON HIJOS ADOLESCENTES...

Les traigo esta recomendación, en especial para aquellos padres que tienen hijos adolescentes.

ÉTICA PARA AMADOR

Este es el libro del que quiero hablarles el día de hoy. Escrito por el Filósofo español "Fernando Savater" (1947-?). El cuál está escrito en un lenguaje sencillo para que el público general lo pueda entender.

Este es un libro destinado a hablar de ética principalmente a los chavos, pero también a las personas adultas.

Esta temática es abordada de tal forma que el autor nunca cae en una narración de su idea moral, o que simplemente  parezca un manual para actuar en diversas situaciones prácticas de la vida. Desde su punto de vista, el autor propone una forma de actuar frente a diversas situaciones de la vida, pero desde una perspectiva adecuada e inteligente, lo que en el fondo llama ética.

Ideal para regalar, pero los invito a que lo lean primero.



TÍTULO:        ÉTICA PARA AMADOR
AÑO:             (1991)
AUTOR:         FERNANDO SAVATER
EDITORIAL:  ARIEL

Aquí les dejo una de las varias portadas del Libro.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EMPEZANDO LA SEMANA CON UNA SONRISA...

Excelente video para comenzar una semana mas y arrancarnos unas cuantas sonrisas con esta nena...

Parece que el origen, raza, cultura o nación no importan, todos los peques son geniales...!!!

Simplemente disfrútenlo!!!

sábado, 3 de diciembre de 2011

UNA CREATIVA FORMA DE PROTEGERNOS EN LINEA...

Les traigo esta página muy padre que les enseña a los niños de una forma divertida, a protegerse en internet. Muy recomendable para que los chicos y sus padres sepan los conceptos propios de la red, y conozcan todos los peligros a los que se exponen sin ni siquiera saberlo.

Así que padres, entren a esta página en compañía se sus hijos y disfrutenla juntos.

La página es:

 http://www.cuidatuimagenonline.com/    

Aquí les dejo la imagen de la pantalla de entrada para que la conozcan, ¡Espero que les ayude mucho!

privial Juegos interactivos para enseñar a los niños a cuidarse en Internet

viernes, 2 de diciembre de 2011

EL SÍNDROME DEL HIJO MAYOR...

Para muchos padres es muy difícil entender lo que implíca ser el hijo mayor y algunos no saben como manejar esta situación. Mucha gente piensa que los hijos mayores son los más afortunados de los hermanos, pero realmente esto no es así en la mayoría de las ocasiones. Para aclarar esto les traigo este artículo que nos da una idea de este fenómeno.


EL SÍNDROME DEL HIJO MAYOR (Fuente inibook.es)

Como el arado abre surcos, el primogénito abre terrenos jamás pisados por él y por sus padres. Y aunque cueste, hay que evitar que con ese hijo se cumpla el refrán: `echando a perder se aprende”.

Aseguran los especialistas que los primogénitos son los hijos con mayor riesgo psicológico. Absurda idea, piensan los padres y sobre todo los hermanos menores. Si nos atenemos a ciertos hechos anecdóticos, el hijo mayor pareciera ser un privilegiado: acapara casi todos los álbumes de fotos y filmaciones familiares, muchas veces el nombre de uno de sus papás y se da el lujo de mandar a los más chicos.

Pero estas ventajas no son más que aparentes. La realidad es que el hijo mayor está determinado por una cuestión que por más obvia que sea, no deja de ser crucial: es el primer hijo de unos padres que nunca han ejercido como tal antes. En otras palabras eso significa que el primogénito es el depositario de las expectativas familiares, todos los ojos puestos sobre él y que los padres ante él se encuentran, frecuentemente, sin saber cómo hacerlo.

NO ES FACIL SER PAPÁ.
Aprender a ser padres, significa sin duda, equivocarse y corregir. Los padres primerizos son lo que la psicóloga Beatriz Zegers llama “ambivalentes, cambiantes, poco consistentes”. Eso hace que los hijos mayores sean más vulnerables y ansiosos porque una regla básica de la educación es que a mayor claridad de los padres, menor es el nivel de angustia.

El primogénito va rompiendo camino para avanzar en el ciclo de la vida, y con cada paso cuestiona y desafía a los padres a dar una respuesta nueva y adecuada. No es sencillo pasar de papá de un escolar a uno de adolescente. Por ejemplo, decidir el primer permiso para que ese hijo ande solo.
El hijo mayor pone a prueba a los padres, abre camino, sienta los precedentes para la educación de sus hermanos y él se da cuenta de esto.

ERRORES CLÁSICOS.
Lucirlo como trofeo: Con su natural regocijo los padres se olvidan de respetar el ritmo de desarrollo del niño. Quieren que camine a los diez meses, para que controle antes los esfínteres lo sientan desde los ocho meses en el baño y lo sobreestimulan para que los nombre lo antes posible. Además se entabla una absurda competencia con otras madres. Sería adecuado entender que el niño no es un objeto de vanagloria.

Infantilizarlo: El mayorazgo ?es decir, los privilegios del primero por ser el mayor? está cada vez más de capa caída, lo que no deja de ser positivo. Lo negativo es que se lo ha reemplazado por una dificultad de los padres para aceptar que el primogénito es más grande y está en otra etapa que los otros hermanos. Un típico error es tratarlo como niño chico para no hacer diferencia con los otros. Por ejemplo, no dejarlo ver televisión o acostarlo a la misma hora que los menores. Lo justo en este caso es diferenciarlo de sus hermanos.

Asumir de padre: Es lo que Beatriz Zegers llama la “parentalización”. El niño impulsado por los padres empieza a asumir como papá y mamá frente a sus hermanos menores, sobre todo en familias largas con la idea de aliviar de trabajo a la madre. Con este molde, los hijos mayores son sobreadaptados o sobremaduros, dicho de otro modo, personalidades muy exigentes y de gran responsabilidad. Les cuesta reconocer debilidades y agobios y en el futuro pedirán ayuda muy a último momento.
   
                               

jueves, 1 de diciembre de 2011

LO TERRIBLE DE LAS COMPARACIONES ENTRE HIJOS...

Les traigo este artículo que nos brinda información sobre lo que todo padre debe de evitar con sus hijos:  "las comparaciones". Esto es algo que muchos padres hacen de forma tan natural que en su afán de estimular a sus hijos, esto termina por lastimarlos y dañar el autoestima.

Espero que les guste y aprendamos algo nuevo...!!!

COMPARACIONES QUE DAÑAN (fuente impre.com)

Siempre que se piensa en un hijo, está presente la idea de que sea brillante en todas las materias y actividades. Por ello, los papás tienden, de forma equivocada, a hacer comparaciones sobre lo que tendría que ser capaz de hacer su hijo, en relación a otros niños que lo rodean.
Conocer y valorar los alcances y las limitaciones de cada uno de los hijos, ayudará a borrar de nuestra mente la familiar táctica de la comparación, así como fomentará que los niños quieran de manera saludable competir consigo mismos y no con los demás.
El maestro Héctor Magaña Vargas, del área de Psicología Educativa de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza de la Universidad Nacional Autónoma  de México (UNAM), nos explica que los papás tienen que empezar por respetar la individualidad de cada uno de los niños, con sus propias características y rasgos de personalidad. 
El especialista puntualiza: “La comparación, desgraciadamente se hace para infravalorar el desempeño de los niños, y esto genera una autoestima baja en ellos, porque les están transmitiendo la idea de que son inferiores comparativamente hablando con otros niños, ya sean hermanos, amigos o compañeros de clase”.

La comparación, un recurso sin salida
El profesor Héctor Magaña, comenta que los riesgos y consecuencias que se pueden producir en el niño por el empleo constante de la comparación son varios:
Primero, los pequeños pueden tener una actitud ante la vida algo pesimista, pensando que nunca van a poder aspirar a donde otros llegaron. No serán capaces de reconocer sus cualidades, sus logros, su gran esfuerzo y valía, ya que la sombra de la comparación siempre les perseguirá. Llegar a un estado de bienestar, se convertirá en algo inalcanzable, y seguir su propio ritmo será una práctica desprovista de valor para los pequeños. 
Puede suceder también que el niño no desarrolle su propia personalidad, y empiece a extrapolar en la escuela.
En casos extremos, puede producirse un deterioro de la personalidad, debido a la gran presión y exigencia a las que los pequeños están sometidos por sus papás, comparándolos con algún hermano, primo o amigo del salón. 
Un ejemplo muy común, es que si la hermanita sacó diez en un examen, el hermano  hará todo lo posible por obtenerlo también un diez, ya que en casa no paran de contrastar los resultados de uno y otro. 
No necesariamente los dos hermanos tienen que obtener las mismas notas en la escuela ya que su desarrollo individual es diferente y único, al igual que sus capacidades y ritmo de aprendizaje. Incentivar a los hijos a la superación y satisfacción personal, será una medida positiva que los ayudará en su integridad como personas ahora y siempre.

El amor, una fortaleza en tu hijo
Un niño de corta edad necesita conocer y apreciar lo bueno que hay en él, por lo que el apoyo de sus padres es fundamental para descubrir sus aptitudes y talentos.
Si además de impulsar sus gustos, intereses y habilidades, los padres se encargan de reforzar sus áreas de bajo desarrollo, los obstáculos se irán venciendo y la autoestima del pequeño se afianzará progresivamente.
En todo este proceso, el amor incondicional y el gran afecto que reciba el pequeño de su alrededor, serán factores clave en el buen desarrollo de su personalidad.
Aventúrate con tu hijo en descubrir quien va a ser, contribuye a su felicidad, anímalo a creer en sí mismo desde pequeño y sobre todo, sin compararle con los demás.