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lunes, 11 de diciembre de 2017

ALGUNA VEZ... (Amor hacia los animales)

Este día les compartiré una linda carta que nos han enviado, y lo hago porque considero que lo que esta escrito nos ha pasado a muchos de nosotros.

A veces es increíble que las personas demostremos compasión a los animales y esto se debe a que hemos comprendido que son seres indefensos y con muchas necesidades. Existe gente que llega a tener tanta conexión con sus mascotas que es un verdadero sufrimiento el día que llegan a faltar, y así mismo podemos encontrar casos en el que si los dueños fallecen, los animales muestran una lealtad ferrea al grado de esperar su regreso o morir en esa víspera.

Por suspuesto el tema de las mascotas lo hemos abordado con anterioridad y pusimos de manifiesto los beneficios que conlleva el tener una en casa, ya sea perro, gato, pez, etc. La idea es poner en vista de ustedes padres, todos los beneficios que se obtienen de esta interacción con los animales pero sobre todo ese sentimiento que podemos albergar en nuestros corazones al cuidar de alguien que no puede hablar pero que nos brinda todo su amor.

Por supuesto quiero agradecer a esa persona (En donde quiera que tú te encuentres), por abrir su corazón y dejarnos conocer sus vivencias en torno a esta temática del amor hacia los animales, y en esta ocasión especialmente hacia los gatos.

Espero les agrade, mientras yo los espero en otra entrada más de este espacio, su espacio: "El rincón de los Padres".

Atentamente

Psic. J. Nicolás sánchez E. 



ALGUNA VEZ...
(Anónimo)

¿Alguna vez has tenido mascotas? ¿Te gusta algún animalito en especial?

A mí me encantan los gatos, prácticamente es como una herencia que me gusten los gatos, a toda mi familia le agradan y creo que de parte de mi mama es que me gustan. Tengo 4, dos machos que son grandes, pero creo que solo me quieren por interés, ja ja ja! Me siguen solo por la comida, otras dos hembras y una es grande, a la que rescate y es una historia muy graciosa, al menos para mí.

Antes vivíamos en otra casa (mi casa de la infancia), y recuerdo que la señora que nos cuidaba siempre llegaba con una salchicha y se iba directo al patio. Allí había una gata blanca con algunos colores muy bonitos, estaba preñada  y por eso le daba la salchicha.

Cuando la gata tuvo los gatitos, no llego por un buen tiempo y pasaron algunos meses pero finalmente regreso y estaba preñada de nuevo. Me dio mucha pena por la gata (en mi país hacen jornadas de castración), así que decidí llevarla después de que tuviera a los gatitos. 

Una vez que dieron fechas para la jornada me lleve a la gata y a mi otro gato y cuando paso todo deje ir a la gata, porque pensé “No creo que se quede, es gata de calle”; sin embargo a los días la gata llego por comida y se quedó en mi casa, se regaló conmigo ahora se llama Snow y ese es el final.

Mi última gatita es una beba que la tengo desde hace una semana, me costó convencer a mi mama con el poder tener otro gato.

¿Sabes? Ya no querían que tuviera más, porque hace unos meses uno de mis gatos se murió, era mi gato consentido. Era sumamente especial y lo tenía desde que era pequeño. Ese gato fue una gran ayuda para mí cuando regrese con mi mama, porque mi abuela murió y mi mama estaba embarazada. Me sentía sola, muy sola, así que no le dije nada a mi mama sobre el gato, ni le pedí permiso, solo le hable a una tía porque ella tenía un gato y su hermano también tenía un gato naranja que había quedado huérfano, y pues dije yo lo quiero, me lo llevaron y en cuanto lo vi me sentí tan feliz…  Lo más bonito fue que mi mamá no se enojó, lo acepto muy rápido y desde el 2014 fue nuestro consentido, pero más mío.

¿Alguna vez has tenido una conexión con una persona? ¿Una conexión profunda?

Bueno yo la tuve con ese gato, podría decir que era mi otra mitad. Cuando estaba triste él lo sabía porque se iba conmigo y se quedaba por horas a la par mía, siempre quiso que lo cargara como a un bebe. Ese gato fue mi felicidad durante un tiempo y cuando él se enfermaba lo llevaba al veterinario. Una vez se enfermó de los riñones pero lo salvaron. Nunca me importó gastar dinero por él. Tenía pláticas con él y me prestaba atención, me acompañaba cuando me quedaba haciendo tareas en la madrugada, siempre estaba ahí.

Puedo prometer que con todos los gatos que hemos tenido, nunca sentí el amor que sentí por este, “Mi gato”. En agosto se enfermó otra vez de los riñones y me dijeron que le diera el mismo medicamento, se compuso unos días pero luego estuvo más grave. Cuando me di cuenta recordé  la plática que nos dio el veterinario: -tenemos la opción de quitarle su partecita al gato, pero seguirá con los mismos problemas y será un gasto mayor, no podemos dejar el gato se siga tapando y dejar que sur riñones se estropeen por completo y también está la opción de dormirlo, porque ver como un gato sufre por eso es muy doloroso-.

Un 9 de agosto por la noche, abrace a mi gato como nunca, le dije que lo quería y que estaba bien que él se fuera. Él lo sabía, sabía lo que iba hacer, sabía que ya no lo vería más, y esa noche durmió a la par mía como antes.

El 10 de agosto lo lleve al veterinario, para ver si lo podían salvar como la última vez. Ese 10 de agosto aun llevaba un poco de esperanza, pero también ese 10 de agosto me la quitaron.

El veterinario dijo que él ya estaba muy grave que sus riñones y que estaban a nada de dejar de funcionar. Me dio la opción de llevarlo y dejarle medicamento, pero solo le daba un mes más y que siguiera sufriendo o la opción de dormirlo.

Me vieron y mi mamá quería que hablara ¡Que dijera algo! El veterinario se fue para dejarnos decidir y fue cuando mi madre me dijo que lo dejáramos ir, que él no merecía sufrir. Entonces Le dijo al doctor y bueno, me dejaron a solas con mi gato y mi mama se despidió, yo me quede.

En ese momento se me vino a la cabeza la película de Marley y yo, cuando él tiene que dejarlo ir porque es momento. Estuve con mi gato en todo el proceso, no podía dejarlo. En ese momento sentí que algo se rompía en mí. Nunca había llorado tanto como ese día, no llore así ni con la muerte de mi abuela y mi tío.

¿Puedes entenderlo? Porque existen personas que me dicen ¡Pero solo era un gato! o ¡Eres demasiado dramática con eso, solo era un animal! ¿Tú comprendes?

Aún sigo esperando a que el llame a la puerta y pida que lo cargue o le dé su comida. Aun lo veo en la punta de mi cama observando la ventana. Aun lo veo caminar por la casa, y aun recuerdo la textura de su pelaje y el sonido de su maullido, ¡Lo extraño!

Así que hace una semana convencí a mi mama de tener un nuevo gato, creo que sintió pena decirme que no esta vez, y es que mis gatos son muy llenos de cosa, ¡No sé! Dan amor y yo tengo mucho amor gatuno que dar.

Y bueno eso es todo… 

(Autor "Anónimo" / Revisión RDLP) 


Imagen ilustrativa (Internet)

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